domingo, 26 de febrero de 2012

El Don de la palabra

Es un hecho, me gusta escribir cuando me pasan cosas "desagradables", es por eso que escribía en mis diarios de vida para no volver a leerlos, era revivir malas experiencias, así literalmente "daba vuelta la pagina".
Analizando esto se puede concluir cosas muy interesantes:

  1. El uso de esta técnica es la que me ayudaba a superar estos malos tragos de la vida, simple y eficaz. Se vive, se escribe, lo borras de tu mente y voilá.
  2. El primer inconveniente de esto es que se es propensa a cometer errores muy similares, sobre todo si la memoria es frágil ( como la mía)
  3. El detalle mas terrible, en mi caso, es que suelo pensar mucho y retener poco, y con ese poco escribo, pero de ahí  a pasarlo en palabras verbales pierdo toda la información. Soy una pésima oradora, con cursos de teatro en el cuerpo incluso, decir lo que REALMENTE pienso o siento es muy difícil para mi, es por eso que mis mejores discusiones han sido por chat, sin lagrimas ni hipos, sin silencios prolongados.... un mar de palabras escritas, precisas, claras, argumentativas, en fin.
A pesar de las "ventajas" que encuentro al escribir, extraño el contacto personal (si, incluso los golpes) el movimiento de brazos, los gestos, miradas, todo lo que en mis clases de lenguaje definían como comunicación no verbal es lo que da valor a cada palabra, su veracidad, su sentimiento.
Es por eso público, confieso con este monólogo, que no soporto por mucho tiempo las relaciones a través de las redes sociales.
Las personas a las que dejo de ver son las que dejan ser parte de mi vida. Si quiero escribir por medio de una pantalla, escribo en mi Blog. Corta

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